La Comunicación

Direccionalidad - Hacia adentro y hacia afuera en las organizaciones. 
 
"No existe otro camino que el del lenguaje; fuera del lenguaje no existe un lugar en el que podamos apoyarnos. Los seres humanos vivimos en un mundo lingüístico”
Rafael Echeverría 



Si leemos con atención el epígrafe de Echeverría nos damos cuenta que es excluyente y concluyente: no existe camino fuera del lenguaje porque vivimos en un mundo lingüístico. Un mundo de significados y significantes en proceso permanente de codificación y decodificación. Sin embargo, ¿somos conscientes de esta aseveración en la vida cotidiana o en el ámbito del trabajo?; ¿entendemos el compromiso que supone el lenguaje en la creación de situaciones?; ¿Valoramos nuestra actuación lingüística como determinante en los resultados personales y organizacionales? No son interrogantes meramente retóricas o de adorno para iniciar un bello discurso. Pretenden ahondar en la conciencia que como actores del lenguaje tenemos los hablantes y también los escritores.

La comunicación es la interacción de personas en una red de intercambio. Yo hablo/escribo porque hay personas que oyen/leen por necesidad de hacer o pasión de conocer. La comunicación es la piedra angular del edificio del pensamiento en general y del pensamiento sistémico y estratégico. Pero, ¿sabemos realmente qué es la comunicación y cómo podemos hacer para que ésta sea efectiva en el mundo personal y de las organizaciones?  Con frecuencia escuchamos aseveraciones tales como: "fulanito de tal no se sabe comunicar”; "esa pareja tiene problemas de comunicación”; "en la organización tal tienen dificultades con su estrategia comunicacional”; lugares comunes a los que nos referimos para hablar de entendimiento, valores, acuerdos, posicionamiento de mercado o validación de propósitos, entre otros.

Repasemos algunos conceptos que pueden ayudar a llenar de contenido esos lugares comunes del lenguaje ordinario. El primero de ellos tiene que ver con diferenciar la comunicación del lenguaje como conceptos fundamentales. La comunicación es una función vital de los seres vivos, todos los seres vivos, con independencia de su complejidad, estructura o tamaño, establecen relaciones con el entorno, de manera sustancial y tan importante como respirar, nutrirse o reproducirse, la comunicación para los seres vivos es el vínculo de acción por excelencia, esto con independencia de si esos seres poseen o no lenguaje. 

Por otra parte, el lenguaje es una capacidad humana por excelencia, vinculada a la actividad de simbolizar la realidad o entorno que conocemos y que es propia y exclusiva de los seres humanos. La ciencia ha realizado gran cantidad de experimentos para determinar si esta capacidad, de forma natural o enseñada, puede desarrollarse en otros seres vivos como los primates, pero, no hay nada concluyente a este respecto, por lo tanto, y salvo refutación futura, somos los seres humanos los únicos dotados con esta capacidad o privilegio. 

La comunicación no puede dar cuenta de sí misma más que mediante una acción, un movimiento hacia y podemos decir que la comunicación es acción comunicativa en la medida que se exterioriza y toma en cuenta a los actores como hablantes u oyentes que se refieren a algo en el mundo objetivo o real, en el mundo social o de las relaciones y en el mundo subjetivo o de las ideas, y se entablan recíprocamente a este respecto pretensiones de validez que pueden ser aceptadas o ponerse en tela de juicio. Si esto no ocurre no podemos hablar de comunicación sino de pensamiento, del cual no podemos decir que existe, por mucha racionalidad  que le atribuyamos, a menos que se comunique.

Entonces, desde el punto de vista de la acción comunicativa, el lenguaje es el coordinador de nuestras acciones y no la racionalidad, una forma especial de comunicación, donde, por medio de la argumentación se determina lo que es válido o verdadero. Es decir, la verdad no es una copia de la "realidad” a la cual se refieren los argumentos de los participantes en el discurso, sino que es un resultado consensual sobre el cual no actúa ninguna influencia que lo distorsione. Ese consenso se logra cuando se dan cuatro condiciones de validez aceptadas por todos los participantes: a) que el enunciado que hace un hablante sea comprensible; b) que el hablante sea fiable; c) que la acción pretendida sea correcta por referencia a un contexto normativo vigente; y d) que la intención manifiesta del hablante sea, en efecto, la que él expresa. 
Uno de nuestros objetivos, si deseamos a un mismo tiempo mejorar nuestros procesos de comunicación, haciéndolos más efectivos y tomando en cuenta a las personas del equipo como actores eficientes del proceso, debe ser la identificación y eliminación de los factores estructurales que distorsionan la comunicación.  

Desde este punto de vista, la racionalidad (entendimiento) final se dará cuando se supriman las barreras a la comunicación. El medio para hacerlo lo constituye la modificación en profundidad del sistema normativo vigente. La evolución social no consiste, precisamente, en cambios en el sistema de producción de las riquezas o del trabajo, sino en el tránsito de una sociedad racional en la cual la comunicación de las ideas se expondrá sin restricciones, esta forma de comunicación está dirigida al ENTENDIMIENTO HUMANO, tanto hacia adentro de las organizaciones, como hacia afuera, a su entorno. 

La comunicación dirigida al entendimiento, no persigue mayores pretensiones de validez que aquella que los hablantes comprometidos en el proceso acuerden como válida para esos sujetos y en ese contexto, sin la justificación a dogmas, doctrinas o ideologías, jerarquías o supremacías, más allá del acuerdo de los hablantes participantes, tanto si es una simple relación dilógica o una comunicación sistémica u organizacional. ¿Utopía? No. Una utopía está fundada en premisas ideales tales como los dogmas y las ideologías y su validez está fundada en la imposición o la fuerza.

Cada día somos más conscientes de la importancia de la comunicación y el lenguaje en los resultados personales y organizacionales, cada día y de forma masiva se construye ese andamiaje que nos llevará inevitablemente a hacer realidad la afirmación inicial del epígrafe de Echeverría. De forma exponencial las organizaciones sociales y productivas comprenden cómo la comunicación es responsable de la innovación y el crecimiento. ¿Tiempo? Sí, tiempo en interacción fundada en formación para un futuro más horizontal, ¿más humano?
 
Rosana Plasencia
Licenciada en Letras
Facilitadora
Proactic Consultores


 

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